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SANTERIA ORACIONES Y ORISHAS

SANTERIA ORACIONES Y ORISHAS
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jueves, 17 de julio de 2014

ELEGGUÁ ¿QUIEN ES?



MAFEREFUN ELEGGUÁ

 
Elegua es la protección primera, ya que es el quien abre los caminos para continuar en la religión. Los no iniciados o aleyos deben recibirlo o consagrarlo como primero. Es la vista que sigue un camino, se convierte en un guerrero temible y feroz cuando se une a Oggún y Oshosi, nada lo detiene. Elegua es uno de los primeros Oshas u Orishas que se recibe. Es un Osha del grupo de Orisha Oddé, a los que se le llama Los Guerreros. El es el primero de los guerreros junto a Oggún, Oshosi y Osun. En la naturaleza está simbolizado por las rocas. Eleguá vino al plano terrenal acompañando al Osha Obbatalá. Es considerado el mensajero fundamental de Olofin.
 
Vive en la mayoría de los casos detrás de la puerta, cuidando el ilé de quien lo posee. Dueño absoluto de los caminos y el destino, es quien cierra o abre el astral para la felicidad o infelicidad de los seres humanos. Siempre se deebe contar con él para realizar cualquier cosa. Es el portero de la sabana y el monte.
 
Es un Osha que se asienta, va a estera el día del itá de Osha y habla por el diloggún. El signo principal del Olosha está determinado por su conversación y la del ángel de la guarda. También es el intérprete principal de las letras del sistema del oráculo del diloggún y juega un rol fundamental en los subsistemas del oráculo de Biangue o Aditoto. Es entregado por Babaloshas e Iyaloshas. Ha sido el único que ha ido y regresado del mundo de Ará Onú. Ganó suficientes privilegios de parte de Olofin, Obbatala y Orunmila para ser el primero en ser atendido. Su mano de caracoles es la mayor, ya que consta de 21, estos son también el número de sus caminos. Le pertenece por excelencia junto a Obbatala el oráculo del coco (Obí).
 
Su número es el 3, sus colores el rojo y el negro. El lunes y los días 3 de cada mes son sus días. En el sincretismo se compara con el Santo niño de Atocha (1ro de Enero). Su celebración es el 6 de Enero y el 13 de Junio.
 
Se saluda ¡Laroyé Elegua!

Familia de Elegua.
 
Elegguá es hijo de Okuboro y Añagui, reyes de la región de Egbá. Su nombre original proviene del Yoruba Èsú Elègbará (mensajero príncipe de los que viven en Egbá). Se dice también que fue hijo de Obbatalá y Yembó, hermano de Shango, Oggun, Ozun y Orunmila.
 
Diloggún en Elegua.
 
Elegguá habla por todos los odú por este pertenecerle, pero fundamentalmente lo hace por Oddi, Okana Sode y Ojuani Shogbe.
 
Herramientas de Elegua.
 
Eleguá se asienta en una otá (piedra), otá conchífera, de arrecife, otá con carga, caracol cobo con carga, un coco seco o de masa con carga.

Se coloca en una vasija plana, sus atributos son los cascabeles, un garabato (bastón) de guayaba, una trampa de ratón, monedas, juguetes de niño como las bolitas, pitos, matracas, sombrero de guano o paja, una maraca pintada con sus colores.

Sus elekes (collares) son de cuentas rojas y negras alternadas.
 
Objetos de poder de Elegua 

El objeto de poder de Elegguá es el garabato.
 

Trajes de Elegua.
 
 
Elegua se viste con levita, pantaloncillos y un sombrero rojo. Los colores de estos deben ser combinando el rojo con el negro. Algunas veces, en vez de combinarse se utiliza todo a rayas rojas y negras. Todo el traje, especialmente el gorro, se ornamentan con bolitas y caracoles.
 
 
Ofrendas a Elegua.
 
 A Eleguá se le inmolan chivos, gallos o pollos, pollitos, jutías, ratones negros o rojos. Su tabú son las palomas, pues lo debilitan, excepto a algunos caminos particulares donde si las admiten. Sus ewes son abre caminos, sabe lección, croto, algarrobo, alcanfor, almacigo, berro, albahaca, ají chileno, ají guao guao, álamo, atiponlá, almendra, pata de gallina, Ceiba, curujey, chichicate, bejuco guaro, jobo, peonía, peregún, maravilla, pica pica, raspa lengua, siempreviva, rompesaragüey, verdolaga, travesura, zarza blanca, pendejera, piñón botija, etc.
 
 
Bailes de Elegua.
 
Cuando baja Elegua, este correrá y se pondrá tras la puerta. Entonces dará brincos y se contorsionará, haciendo muecas infantiles y jugando como los niños. Algunos de sus movimientos pueden ser muy eróticos. Le hará bromas a la audiencia y podrá desaparecer de la vista para aparecer en el momento menos esperado. Un paso característico es pararse en un pie y dar vueltas rápidamente. Siempre se le dará un garabato, lo utilizará para hacer mímica de abrir un camino a través de una tupida vegetación. Los otros danzantes imitarán sus movimientos, individualmente o en grupos en contra de las manecillas del reloj.
 
 
Coronar Elegua. Kari-Osha.
 
 
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
 
Elegua, Oggún, Oshosi, Obbatalá, Oke, Yemayá, Ibeyis, Shangó, Ogué, Oshún y Oyá.
 
 
Caminos de Elegua.
 
 
•Elegua Abaile.
•Elegua Afrá.
•Elegua Agbanukué [Agbanuké].
•Elegua Akéru.
•Elegua Agongo Ogo.
•Elegua Akesan.
•Elegua Alá Le Ilú.
•Elegua Alá Lu Banshé.
•Elegua Alaroye Akokelebiyú.
•Elegua Añanki.
•Elegua Awó Bara.
•Elegua Elufé.
•Elegua Barakikeñerí.
•Elegua Bara Ala Asuayo [Lasuayo].
•Elegua Aggó Meyó.
•Elegua Biawooná.
•Elegua Eborikeke.
•Elegua Agüere Kikeño [Kinkeñe].
•Elegua Agatigaga.
 
 
Características de los Omo Elegua.
 
 
Los hijos de Elegguá son inteligentes y hábiles, pero poco escrupulosos. Son habladores y pueden vender hasta lo imposible si se les deja hablar. Son mujeriegos y poco caseros, les gusta la calle. Se inclinan a la corrupción, el timo, la estafa y las intrigas políticas, lo que les garantiza el éxito en la vida.
 
 
 

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jueves, 17 de enero de 2013

TRABAJO PARA QUE UNA PERSONA NO PUEDA PEGARLE A OTRA.



 

Se coge un papel y se pone el nombre de la persona, se le prende tres agujas, cinco centavos de miel rosada, al lado se prende una vela y se pide lo que uno desea. Se pone a los pies de Elegguá durante 3 días y luego se bota. 
 
Las agujas deben de ser nuevas.




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TRABAJO PARA ATRAER DE LEJOS A UNA PERSONA

 


Se echa en un plato aceite de coco y aceite de almendras.
 
Debajo de los aceites, se pone el nombre de la persona que se desea atraer, (el plato debe ser blanco).
 
Se le prenden tres mechas de algodón y se encienden, y la persona vendrá dentro de tres días.
 
Llámase a la persona al hacer el trabajo a Elegguá o a Oggún y también a Osain y pídale que se lo traiga antes de tres días a su puerta.
 
 
 

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TRABAJO A ELEGGUA PARA DESBARATE O DESUNIR




 
 
 
 
Se coge un huevo de caimán o de pato y se le extrae toda la clara por una pitera que le abre por la punta, se le deja solamente la yema. Por esa pitera, se le echan los tres precipitados, polvo de caña brava, rozadura de venado, pimienta china y de guinea, pólvora, sal de grano, azufre, azogue, raíz de Rompe Saraguey, aceite de alacrán, aceite de Guatemala, sal en polvo (todo eso dentro del huevo), tapándolo con lacre.
 
Se pone tres días al pié de Elegguá, ya pasados los tres días se coge y se rompe en la puerta de la casa que sea.



 

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martes, 1 de enero de 2013

COMO SE HACE UN ELEGGUÁ


 
 
El Babalawo, el Babalocha o lyalocha lo preparan, (previa consulta con los caracoles) y teniendo en cuenta el sexo del individuo, al que habrá de pertenecer.
 
Las materias con que se fabrica un Elegguá son las siguientes:
 
Tierra de una encrucijada de cuatro caminos, de un bibijagüero de la Iglesia, de una plaza, de la Audiencia, de un hospital, de una panadería, tres yerbas y siete pedazos de los distintos palos que le pertenecen a este Orisha. Una cabeza de Jicotea. Un palo de Osain, una piedra de Sabana (verdadero Otán de Elegguá) y no de formación con chifera. Afoché de Orunmila, (polvos que los prepara el Babalawo), veintinueve monedas de distintas denominaciones (medios, reales, pesetas, dos pesetas, céntimos), productos de cambios realizados en siete bodegas con Omiero o Agua Sagrada que contiene las de lluvia, de río de mar y agua bendita de la iglesia, manteca de corojo, vino seco, miel de abejas, miel de Guinea, un pedacito de carbón y sus yerbas trituradas.
 
Se humedece un poco de cemento (con el que se mezclarán todas estas materias), se modela el rostro que representa el Orisha que son los llamados Elegguá de amasijo.

 
 
 
 
 
 
Una vez construidas, el Santero lo entierra antes de salir el sol en una encrucijada o cuatro Vientos (Gwágwá o de), para que su espíritu anime la piedra y ésta se adueñe de la fuerza interna y externa de la naturaleza. Pasado siete días irá a buscarlo y para tapar el agujero en que estuvo encerrado, sacrificará tres gallos giros, vierte dentro la sangre y rellena el hoyo con las aves y plátanos, maíz, grageas y todo lo que es del gusto de Elegguá y Eshú, además de derramar dentro un abundante chorro de aguardiente.
 
Al cabo de siete días, la Piedra de Elegguá vuelve de los cuatro Caminos, con su espíritu y vivo. El Santero, de regreso a su casa, le ofrece chiva, o un ratón, un gallo negro, un pollo o una jutía, jamás se le ofrenda palomas, no la come, ni tampoco las comen sus hijos, sin embargo Eshú Ayé, las come, las gallinas con ecuó (tabú) para todos los Elegguas.
 
Antes del sacrificio, el Santero le reza un credo y un Padre Nuestro. La lyalocha está facultada para Asentar a Elegguá para lavar Omiero y bautizar su Piedra, que es una piedra como carbón, que el mismo Omó debe encontrar en la sabana. Pero son los hombres los que van a buscar el espíritu del Dios del Monte. En muchos mitos de este Orisha sólo ofician hombre y el papel de las lyalochas se reduce a presenciarlos. La legítima, la verdadera piedra de Elegguá, sólo necesita lavarse con su ewé.
 
Elegguá Eluasama, se hace con yerba pastiillo y cangrejo, este Elegguá no se lava y no se le mira, si no cuando se le da de comer, se tiene sólo para hacer desafio. Eluasama vuelve de revés a la gente. Aunque existe la apreciación de múltiples devotos de utilizar el Cangrejo, es un grave error, debido a que este animal, por caminar hacia atrás, es atraso y por lo tanto, los hijos de Elegguá no pueden comerlo, a más de ellos, por la circunstancia relativa a que en una ocasión, habiendo ifá, tirado su Oltuelé a la orilla del Río, el cangrejo se lo escondió. Por respeto a Orunmila y lo que le sucedió con el Cangrejo, muchas personas no pueden comerlo. Ante este Orisha no se prosternan sus sacerdotes, ni fieles, como ante Shangó, Obatalá, las diosas y dioses, rindiéndole, Odubaké, Elairidé, no se invoca de rodillas (eshu bara kikeilo, alaroso yo ecu kama aché akué kue), ni tampoco se le deposita las ofrendas, no se le sacrifica en esta postura.
 
Para comunicarse con Elegguá, los Sacerdotes y los fieles se ponen en cuchillas, jamás hincando en tierra una rodilla.
 
Se le saluda al entrar ala casa, como el Dios acostumbra a saludar cuando baja, avanzando un pie, se presenta y otro como y luego volviéndose de espaldas y zapateado, se mueve con hierba la criatura.
 
Raramente al igual que Oggún, al posesionarse de un hijo, abraza a los devotos en las fiestas (aguamileros o batás), también se saluda levantando consecutivamente el brazo derecho y el izquierdo, con los puños cerrados y antes de volverse de espaldas al Orisha y batir el suelo con los pies (como hacen los perros con las patas traseras), se ranea la cintura, por si acaso están presentes en el mismo velador en que éste se guarda, los guerreros, sus compañeros inseparables, Oggun y Ochosí. Así a un mismo tiempo, de frente se saluda a los Guerreros, a la vez que de espalda, agitando inmediatamente el trasero, con energía, se saluda a Elegguá. La atención que requiere un Elegguá doméstico guarda puerta, es de la forma siguiente:
 
Su otán, debe alimentarse todos los lunes, que es el día que gobierna este Orisha, o el tres de cada mes. El martes gobiernan Oggun y Ochosi, el miércoles, Babalú, el jueves Obatalá, el viernes Shangó y Oyá, el sábado Yemayá, y Ochún el domingo, Obatalá y todos los Santos. Por igual estiman muchas Santeras que el lunes o el martes y todos los días tres, están consagrados a Elegguá y a Eschú, el miércoles, a Oggún, Ochosi y Shangó los días cuatro de cada mes, el jueves lo rige Obatalá, con los días 8, 16 y 24, e viernes Yemayá, con los días 7, 14 y 21 y el sábado Yalorde, con los días 5, 10 y 15 y el domingo pertenecen a todos los Santos, los viernes dominan además Inle, Babalú Ayé, Obbamoró y Osain.
 



Este día antes de las doce se le tiene un rato expuesto al sol, se le unta manteca de corojo y así ya dispuesto a recibir su comida, se le vuelve a colocar en el velador, se derrama en el suelo ante él, los tres chorritos de agua de ritual para dirigirse a cualquier Orisha.
 



Debe saber rezarle en lucumí y se le pide salud y prosperidad, por lo menos en este rezo:
 
Elegguá Laroye a su comache icha fefé guerra,
omi tutua
ana tutu,
tutu babamí,
cosi eún afenfo molei delcomodei.
 
Inmediatamente se toman tres granitos de pimienta, se mastica bien, se llena la boca de aguardiente y se baña la Piedra con una buena pulverización como es fumador empedernido, se le enciende tabaco, se lanza unas cuantas bocanadas de humo y se le deja a su lado el tabaco encendido, se procede después de esto a alimentarlo, con pequeñas cantidades cortadas en toritos (que Elegguá consumirá poco a poco, durante la semana), de pescado ahumado, de jutía ahumada, boletos de frijol de carita, un puñado de maíz tostado y pedazos de coco, que se ponen dentro, alrededor de la cazuela de barro donde invariablemente se le coloca, por último se le encenderá una vela que arderá hasta lo último ante la puerta abierta ese día del escaparatico, o velador, en que se guarda el Osha. Una vez al mes, se derrama la sangre de un gallo o de un pollo negro, o giro, que añade a su comida habitual, pero antes de presentárselo se le lavan las patas y el pico. Muchos dueños para contentarlo lo ponen al sol, de siete a nueve de la mañana, se le frota maíz y se le ofrenda tres cabezas de arenque cocidas al horno con verdolaga, teté (bledo) y hojas de guayaba, las tres cabezas de arenque, se dejarán por tres días encima de Elegguá, luego se le sacrificará un pollito, que aún vaya tras la gallina (si puede ser robado mejor), así lo apreciará más el Orisha.
 
Cuando se recompensa por algún bien recibido o para encarecerle su protección, se le inmola un chivato negro, (que deberá ser sacrificado por el Babalawo, o por un Achoggún (hijo de Oggun) que tiene el derecho de matar, en ausencia del Babalawo, mediante un tributo de $ 3.15, por cada pata del animal.
 
El sacrificio de un puerco, que se le promete a Eshú en la sabana, para obtener su protección en algún empeño, es a la vez, que un acto solemne para quien le ofrece, por lo cual, el sacrificador después de matarlo perderá su responsabilidad como siempre diciendo: Yo no lo maté, fue Oggún.
 
Al presentarle a Elegguá, las ofrendas de comidas, se le debe de enumerar en alta voz (pues conviene que oiga bien lo que le va dando), esto debe hacerse con todos los Orishas. Será muy conveniente que el dueño de un Elegguá y todo el que frecuente una casa de Santo, aprenda a dirigirse algunos saludos en lucumí.
 
Elegguá akí borá akí boyé, tori toru la ya fiyoruruaré. Alá le elé cupaché aggó meco.
 
Es esta una fórmula de reverencia que se emplea mucho para afirmarlo o ensalzarlo.
 
Aggó Elegguá Babaguara, aggó Elegguá abakú makú afonde tube abebenillo alanú la mú bata omó marata, omó cuarná du acheré, omó acheré, arikú babagus, due gustó lo kún, leggu tubbo consilaroye aki boyú babaguara Eschuború, Eschu, Boyá, Eschu bi momekeña ofé mi, moforibale Oloddumare bara male, baba mi lowó, okú lowó, eye lowó iguarayé, abollí kareketé.
 
Elegguá alaroye, Eschu kaika laguanna, unbele kún sekún laroye, un cheché anicano nikú Olorun.
 
En todos los rezos (coriaro, cosi ikú, cosí eyó, cosi ano, cosi ofó, cosí arayé, etc...) se le pide a Elegguá que aleje la enfermedad, la muerte, la tragedia, el crimen, el aclaclú, la justicia y nos procure (unykún, yeún, dada), el sustento, muerte, ira y dinero owó).



 
Elegguá es el Orisha de las bromas chofé.
 
En las esquinas (Eschu Bí) en los cuatro caminos Maquó Achí Kuelú, en las plazas y mercados el Eschuilé Olowá o Kaloya, en las lomas (Aggueré), en las sabanas, (Obanigwánna, o Alagwánna) el infortunio y la desesperanza no está exclusivamente en el monte o la sabana, pues se pasea por todas partes, es el Anima Sola de las parejas solitarias y hermana de Eschu Bi. Precisamente, el que sabe preparar un Eshú Alaguana, es más fuerte que todos los Ganguleros. Un Elegguá hombre y muy sanguinario resulta (Eshu Ogguenilebbo), es compañero inseparable de Oggún. Se aposta y trabaja para él en las esquinas, provoca los accidentes, mata y a veces, le basta con matar, aunque sea un perro, para que Oggun beba sangre fresca, cuando tiene hambre (le busca la comida a su amigo, matando).
 
Laroye amigo de Oshún, es que vive detrás de la puerta en una cazuelita, Baraiñe anda con chango, Ayerú es mensajero y custodio de Ifá y de su representante, el Babalawo, quien sin Elegguá y sin Osain (no estará seguro). Afiagui es la confianza y la seguridad de Ifá (pues es el más famoso de la legión de Elegguá y es el más importante de todos), porque Olofin le encomendó que abriese y cerrase las puertas del Cementerio, es el que ordena y manda, les dé nombre y distribuye el trabajo de los demás.


 

 
Elegguá y todos son mensajeros (chiquillos que llevan recados, que cumplen órdenes de los mayores), niños en su mayoría, mandados por otros Elegguas más viejos de todos y ante el cual es preciso conducirse con extremada corrección, su rostro se talla en una piedra que tenga una base lo suficientemente ancha para poder mantenerla en posición vertical y estable en la cazuela que le sirve de Asiento. Este Elegguá vive (se le guarda) muy retirado en el patio, porque cerca o delante de él, no puede hacerse ningún acto deshonesto ni desnudarse una persona, ni hablar o realizar cosas indecentes, ni siquiera decir una mala palabra.
 
Elufé es un hombre muy abundante de sus partes, tiene canchila (está quebrado y los testículos le caen hasta las rodillas). Nunca tuvo mujer, jamás metió mujer en su casa, hizo casa y él vivió fuera de ella siempre. A este Elegguá viejo se le ofrenda polvo de tabaco. Alaleilú, viejo también y que es un hombre honorífico, que se da a Elegguá, es Awó, uno de los grandes.
 
Oguirí Elu, Afrá y Keneno, son ararás.
 
Añagui, Alaguana y Ogguanillé son adultos (muchachos) y más muchachos y por lo tanto más turbulentos aún. Akileyó, Eshu Bí, un poco más dócil es el jefe de los Meyis, o Jimaguas, e inmejorable cuando le da por la vena de proteger a un Omó Baraiño Echeriké, que anda con Osain, Alalú, Kinkoyé, Dayoyó, Akokolobiuy y Aganiká que tropieza con todo el que encuentra y atrae a la policía. (Va a buscarla).
 
Osiká como Akokoibiya, de tierra de Mina es muy aficionado a jugar con bolas de cristal o bailar trompo y  a fumar cigarrillos  y Olokí, su compañero, es el más pequeño de todos, el que vive en manigua  (entre matojos) y todo lo trastoca y confunde en Berekeño.
 
Obanigwanria, o Alababagwenna, Abaiké y Aloná, sostienen un comercio continuo con los muertos.
 
Alábagwanna, a quien los Aborsas la identifican como el Anima Sola la de los más desesperados y turbios parió a Elegguá a quien de chiquito le ató las manos con una cadena y se fue a vivir como pudo y solo se hizo grande. Oggún lo bautizó y él bautizó a Oggún, circunstancia por la cual ambos son inseparables para todo.
 
En cuanto a Eshu, lo parió Oyá y lo dejó abandonado en la manigua. Cuando pasaron los años y Oyá quiso reconocerlo como hijo, él se negó y le echó en cara que lo había abandonado, (Oyá es una mujer que no quiere casa ni hijos, no le gustan los niños).
 
A muerte de Elegguá, los Awós reunidos en gran asamblea, resolvieron escoger un Otan (una piedra), que lavaron con Omiero y sacramentaron (como se hace hoy), para que el espíritu de Eleggua viniera desde la sabana a alojarse en ella. (Su espíritu lo encontraremos siempre en la sábana) y en la piedra lo alimentaron y adoraron.
 
Debido a los motivos de Santidad, que tienen el coco y el ñame, pueden hacerse en ocasiones, las veces de un Elegguá, pero por las circunstancias de resultar frutos de fácil descomposición, debe tenerse en piedra incorruptible, o un muñeco de cedro.
 
No obstante lo expuesto, el coco y el ñame acompañan a Elegguá, (nunca puede faltarles a él ni a ningún Orisha), en resumen, que Elegguá está diluido por todas partes (todos se comunican entre sí), por lo cual es necesario que el de la puerta está satisfecho, que coma y que coma primero que nadie, como lo dispuso Olofin, para que no entorpezca el curso normal de nuestras vidas y no vaya a silbarle el de la esquina. Al de los cuatro caminos, al del monte, etc., y acudan a su llamada, se introduzcan junto en la casa y ocurra cualquier accidente lamentable, a todos para evitar conflictos, hay que alimentarlo, pues por la comida se encelan y es seguro que haya que sufrir las peores consecuencias.

 
 
 
 
 
 

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL ORIGEN DE ELEGGUÁ, PATAKI



En cierta tribu africana había un Oba que se llamaba Echu Okuboro. Con su mujer, Agñagui, tuvo un hijo al que llamaron Elegguá. Creció el muchacho y, como Obaloye que era, le nombraron su correspondiente séquito.
Un día Elegguá salió a pasear y al llegar a un cruce de cuatro caminos paró de repente el caballo. Los guardias, sin saber la causa, se pararon también. Unos segundos después, Elegguá se desmontó y dio unos pasos, se detuvo y repitió toda la operación tres veces, hasta llegar al lugar donde vio aquello que lo hizo detenerse. Era sólo una luz, o más bien dos ojos relumbrantes que estaban en el suelo. Fue un asombro para su séquito, pues cuando llegaron al lugar vieron que Elegguá se agachó y cogió un coco seco.




 

Aquel muchacho tan travieso que no le temía a nada ni a nadie y que en todo se metía, fuera malo o bueno, que tan pronto era tu amigo como tu enemigo, que estaba envalentonado por ser príncipe, ¿era capaz de sentir temor por aquel insignificante coquito?

Elegguá llevó el coco a su casa y le contó a sus padres lo que había visto, pero no le creyeron. Entonces tiró el coco detrás de la puerta y ahí lo dejó. Pero un día, reunida toda la casa Real en una fiesta, todos vieron con asombro las luces del coco y se horrorizaron de aquello. Tres días después de la fiesta, Elegguá murió. Durante el velorio el coco estuvo alumbrando, reverenciado con temor por todos los concurrentes.







Mucho tiempo después de la muerte del príncipe Elegguá, el pueblo pasaba por una situación desesperada y los aguo se reunieron y determinaron que todo ocurría por causa del abandono en que se encontraba el coco dejado por Elegguá y fueron a rendirle culto, pero hallaron el coco vacío y comido por los bichos. Entonces deliberaron sobre lo que se debía hacer con él, un objeto sin duda alguna sagrado, y decidieron hacer todo lo posible por que perdurara a tráves de los siglos. Pensaron, por fin, en la Otá (piedra), y la aceptaron lavada, poniéndola en un rincón, lo cual se ha seguido haciendo hasta la actualidad.






Este fue el origen de Elegguá. Por eso se dice:

 Iku lobi ocha (el Muerto parió al Santo), y es una gran verdad que si no hay muertos no hay santos.
Por esa razón se atiende primero al Muerto, y se mienta primero a Eggun cuando vamos a darle Obi (el coco), pidiéndole de este modo:
 
Embelese Olodumare ibae baye tonu, Iba baba lloni iba apetevi ayafa, Iba Kabachele.
 
 

 
 
 

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jueves, 8 de noviembre de 2012

PATAKI DE OBÍ (LOS COCOS)





Olofi había visto en un Obi una persona justa y sin orgullo ni vanidad, y entonces lo puso en lo alto de la mata de cocos, y le puso su alma y su cuerpo blanco por dentro y por fuera, pero Elegguá siempre fue el verdadero criado de Olofi, por tanto siempre esta al servicio de Obi, por eso conocía todos los amigos de Obi, los pobres, los ricos, los limpios, los sucios, los derechos, los jorobados.
Un día Obi iba a celebrar un fiesta y encontró a Elegguá y le encomendó para que lo invitase pero como Elegguá había visto el Orgullo de Obi, convidó a todos los limosneros, a los más sucios. Cuando Obi vio su casa llena de esa clase de gentes se molestó y les dijo: ¿Quién los invitó a Uds.? Y ellos le dijeron que Elegguá. Sí, pero no en ese estado de harapientos y sucios. Entonces todos se abochornaron y se retiraron. Elegguá se fue de la casa de Obi y, un día, Olofi le dijo: Quiero que me vayas a casa de Obi. Pero él respondió: Mándeme adonde Ud. quiera menos a casa de Obi. Aquellas palabras de Elegguá causaron admiración a Olofi, quien le preguntó qué le pasaba con Obi. Elegguá le contó todo los sucedido.  

 



Entonces Olofi se disfrazó de limosnero y se fue a casa de Obi y lo llamó. Cuando Obi vio a aquel hombre sucio le dijo: ¿Ud. no podía vestirse antes de venir aquí? ¿No ve que su traje puede ensuciar el mío? Y volvió la espalda y dio tres pasos. Entonces Olofi lo llamó fuertemente con su voz natural y cuando Obi, sorprendido, alzó la vista fue para él una sorpresa ver frente a él a Olofi y le dijo: Perdóname, papá. Y Olofi le dijo: Obi, tú eras el hombre más justo y limpio que yo había hecho, por eso tu cuerpo al igual que tu alma era blanco por dentro y blanco por fuera, pero ahora estás lleno de orgullo y de vanidad. Entonces lo maldijo diciéndole: Mientras el mundo sea mundo, tú serás blanco por dentro, pero negro por fuera y siempre andarás rodando por el suelo como castigo.





Y por eso es que se tira el coco al suelo, y siempre anda rodando por el suelo.


 

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lunes, 5 de noviembre de 2012

PATAKI DE ELEGGUÁ



 
 
En cierta oportunidad Olofin padecía de un mal misterioso que agravándose por el día le impedía trabajar en sus labranzas . Todos los santos habían intentado aliviarlo al menos, pero sus medicinas no habían logrado ningún resultado.
 
El Padre de los Orishas, el Creador, ya no podía levantarse, pues se encontraba extenuado débil y adolorido.
 
Eleggua pesar de sus pocos años pidió a su madre Oyá (según unos) que lo llevase a casa de Olofin.
 
Asegurándole que lo curaría. Oyá lo llevó. Elegguá escogió unas yerbas, hizo un brebaje y tan pronto el viejo se lo tragó, haciendo una larga mueca, empezó a sanar y fortalecerse rápidamente. Agradecido Olofin, ordenó a los Orishas Mayores que precedieran a Elegguá, las primicias de toda ofrenda. Depositó en sus manos unas llaves y lo hizo dueño de los caminos.
 
 

 
Desde aquel día se toleran con ilimitadas complacencias las picardías de Elegguá.
 
Elegguá abre y cierra todos los caminos y las puertas, tiene las llaves del destino. Es espía y mensajero de los Dioses, por su genio de niño revoltoso siempre dispuesto a alguna travesura malévolo además por naturaleza: cuando es Exhú, por suerte, se le soborna fácilmente pues es comilón y goloso como los Ibeyis, predilectos de Obatalá y Changó.
 
Elegguá esta en todas partes acechando, es dueño de los papalotes, bolas, trompos, etc.
 
Elegguá comía en las basuras, esta lo alimentaba, pero al enfermar de gravedad Olofin, fueron todos los inteligentes a verlo, nadie pudo curarlo. Elegguá se puso un gorro blanco (como el que usan los Babalawos) y con sus yerbas lo curó muy pronto.
 
El viejo dijo: Y con tantos sabios como tengo y ninguno se sirvió a curarme. Elegguá, pide lo que quieras muchacho. Y este que conocía la miseria le contestó: Comer antes que nadie y que me pongan en la puerta para que me saluden antes que a nadie también.
 
Así será, dijo Olofin y además te nombro correo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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sábado, 5 de mayo de 2012

ORACIÓN Y TRABAJO AL SANTO NIÑO DE ATOCHA PARA UNA PETICIÓN





En una cazuela de barro poner un pergamino doblado, en el cual ya se ha escrito la petición deseada.
La cazuela se tapa con hojas de guayaba, mientras se reza la oración del milagrosísimo Santo Niño de Atocha.
Se espolvorea con pescado ahumado y azúcar morena; se prende con cerillo de madera una veladora de Eleguá.
Proseguir encendiendo un tabaco (puro) ofreciéndoselo a Eleguá y fumarlo hasta la mitad, luego ponerlo en la cazuela para que se consuma.
En velón azul claro poner uno o varios milagros, alusivos a las peticiones y se prende con cerillo de madera.
Finalmente se completa el ritual colocando a los pies de la figura del Santo Niño de Atocha, un puñado de dulces y se vuelve a rezar la oración al Santo Niño:

Sapientísimo Niño de Atocha,
general protector de todos los hombres,
general amparo de desvalidos,
médico adivino de cualquier enfermedad.
Poderosísimo Niño, yo te saludo,
yo te alabo en este día
y te ofrezco estos tres Padrenuestros
y Avemarías con Gloria Patri,
en memoria de aquella jornada que hiciste encarnado
en las purísimas entrañas de tu amabilísima Madre,
desde aquella ciudad Santa de Jerusalén
hasta llegar a Belén.
Por cuyos recursos que hago en este día
te pido me concedas lo que te suplico,
para lo cual interpongo estos méritos
y los acompaño con los del coro de los Querubines
y Serafines, que están adornados de perfectísima sabiduría por los cuales espero, preciosímo Niño de Atocha,
feliz despacho en lo que te ruego y pretendo,
y estoy cierto que no saldré desconsolado de ti,
y lograré una buena muerte,
para llegar a acompañarte en Belén de la Gloria.
Amén...



Aquí se hace la petición verbalmente y se rezan los tres Padrenuestros y Avemarías con Gloria Patri.


Para dar las gracias:

Al terminar el trabajo y resolver, se levantará lo que quede de la ofrenda se enterrará donde nadie lo pisará.
Al regresar se dan las gracia mientras se terminan las luces del velón y veladora, rezando nuevamente la oración del Santo Niño de Atocha.

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sábado, 3 de marzo de 2012

ELEGGUÁ




El más poderoso de los orishas es Obatalá. Todos los santeros están de acuerdo en ello. De igual manera, todos están de acuerdo en que el que le sigue en orden de poderío, es Elegguá. Todos los santeros convienen sin ninguna controversia en que después de Obatalá, el más poderoso de los orishas es el malicioso y formidable Elegguá. Para que los demás orishas puedan tener los poderes que comúnmente se les atribuyen, hay que conseguir previamente la buena voluntad de Elegguá. De manera que se observa una especie de jerarquización de poder entre los orishas que integran las Siete Potencias Africanas. La fuerza feroz de Changó está supeditada a Elegguá, el talento de Oggún para la guerra depende de Elegguá, la influencia de Yemanyá igualmente está supeditada a Elegguá, y la influencia de Oshún en asuntos familiares y económicos se convierte en nula sin la aquiescencia de Elegguá.

El poder de Elegguá fue establecido desde tiempos remotos. Elegguá sería el primer dios honrado en cualquiera de las ceremonias de los orishas. Se le dio la llave de abrir todas las puertas. Es el primero en ser honrado por los santeros en los güemileres y debe ser apaciguado y satisfecho antes de que se ejecute cualquier hechizo, pues de otro modo los resultados serían nulos. De acuerdo con los santeros, Elegguá posee una dualidad anímica, en el sentido de que si está feliz y es propicio, puede cambiar el destino más adverso, pero si se le ofende es capaz de destruir a la persona más poderosa y próspera. De manera que los poderes más temibles de este orisha se explican con otra leyenda:

Olorún-Olofi, el padre eterno, se encontraba muy enfermo en una ocasión, víctima de un misterioso mal. Todos los orishas habían intentado curarlo, sin conseguir ningún resultado. Elegguá, siendo un niño, expresó que sabía como curarlo. Lo condujeron a presencia de Olofi, a quién dio un brebaje. El padre de los dioses recuperó la salud, y lleno de gratitud fue por lo que concedió poderes especiales a Elegguá frente al resto de los dioses. Le hizo propietario y guardián de todos los caminos, amén de los aspectos ya mencionados anteriormente. Así vemos como descripciones de estas deidades de las potencias africanas, están llenas de mitos y leyendas. Cuando alguien crea que va a ser atacado o perjudicado de alguna manera, solo debe hacer una ofrenda a Elegguá y el orisha salvará la vida de la persona.





El origen de Elegguá es muy vago. No se sabe a ciencia cierta de quién es hijo. Elegguá tiene varias facetas, representaciones y aspectos. Se muestra de diferentes maneras y con diferentes nombres. El más temido de los aspectos de Elegguá es Eshú, a quién se le identifica con el aspecto cristiano del diablo. Algunos santeros afirman que Eshú, sin más apelativos, es los veintiún Elegguá en uno. Veintiuno son los aspectos de Elegguá. El más viejo de los Elegguá es Eleufe, cuya imagen se labra en una piedra plana y ancha y se conserva en los patios. Anaguí, es uno de los aspectos más importantes del orisha por cuanto es el guardián de las puertas de los cementerios. Alaroye es el que vive detrás de las puertas. Ayeru es el mensajero y protector de Ifá. Baraine es amigo y mensajero de Changó.



Los seguidores del orisha segundo en importancia, es decir, Elegguá, siempre conservan su imagen en sus hogares. Los santeros acostumbran a preparar esta imagen, según las características del usuario. La imagen es preparada por el santero de la siguiente manera:

Se toman diferentes clases de tierra: el cruce de cuatro caminos, de un hormiguero, del atrio de una iglesia, de un hospital, de la cárcel pública y de una panadería. Todas estas tierras se mezclan con alguna de las hierbas sagradas del orisha, la cabeza de una tortuga, una piedra de un campo abierto y veintinueve monedas de distintas denominaciones. El santero humedece cemento como omiero, el líquido sagrado del asiento, vino y miel, añadiendo todos los otros ingredientes. Con esta mezcla modela la cabeza del orisha. Los ojos y la boca los forma con tres caracoles pequeños. Después que saca el cemento el santero entierra la cabeza antes de la alborada en el cruce de cuatro caminos, en la creencia de que el espíritu del orisha esté en capacidad de entrar en la cabeza y animarla. Luego que transcurran siete días, desentierra la cabeza, y llena el hueco que se formó con tres gallos, cuya sangre vierte en la oquedad. También coloca dentro del hoyo alguno de los alimentos preferidos por Elegguá, tales como plátanos, maíz, velas. Todo es rociado con una buena cantidad de ron, y la cavidad se cubre con tierra.



Una vez en casa, el santero sacrificará al dios una cabra o un ratón, o en su defecto un pollo negro. Se supone que de esa manera la imagen ya está consagrada y ha adquirido todos los poderes de Elegguá. La cabeza de piedra se mantiene en un gabinete próximo a la puerta. Periódicamente se le enciende un tabaco o puro, y se exhala el humo en dirección a la imagen, porque Elegguá es muy aficionado a los cigarrillos. Estando el tabaco todavía prendido, se colocará al lado de la imagen. Se enciende una vela junto a la puerta del gabinete, que se conserva abierta todo el día. Es costumbre ofrecer comida a los santos, debiendo informarle al dios en cada caso, que tipo de alimento está consumiendo. Esto se debe hacer con Elegguá y con cualquiera de los otros orishas.





Cuando se honra al orisha, el santero debe proferir algunas palabras en lenguaje yoruba. Una de las fórmulas de petición más complicadas es solicitar al orisha que proteja a la persona de la muerte, la enfermedad  y las dificultades, y que consiga para ellos medios de vida, suerte y dinero.



También son corrientes los sacrificios animales a los orishas. Y el santero que lleva a cabo el sacrificio, debe recordar en cada oportunidad, luego de matar al animal, que no fue él, sino Oggún, quién lo mató. Oggún es el  responsable de todos los sacrificios, porque él es el dueño de todas las armas de acero. Por último en la equivalencia de los dioses yorubas con los santos católicos, a lo hemos llamado sincretismo, Elegguá está sincretizado como el Santo Ángel Guardián. No obstante muchos santeros lo identifican con San Antonio, quién es también una representación de Ifá.

Llevamos vistos hasta ahora dos dioses de la religión yoruba, concretamente de las Siete Potencias Africanas, Obatalá y Elegguá. La Virgen de las Mercedes se identifica en santería con Obatalá, que simboliza la pureza y la bondad. Obatalá es un dios muy importante en la religión Yoruba y representa todo lo puro. Está asociado a todo lo que atañe a la moral. A Obatalá se le considera el padre de todos; es un dios que siempre busca la reconciliación, dispuesto a brindarnos siempre el mejor consejo, guía en las grandes dificultades y que manda muchas penas en este valle de lágrimas a quienes no se comportan como el determina. Es el dios a quién recurrimos en procura de ayuda. Tiene la característica de ser muy humilde. Representa la razón y la justicia. Se simboliza con el color blanco. Es hijo del supremo creador, Olodumare. Es el líder de todos los dioses, sobre el cual solo figura Olodumare. Todos los seres humanos, de acuerdo con nuestras creencias, tenemos varios protectores en los dioses, y el que se encarga de la cabeza es el ángel de la guarda. Los sacrificios animales que se hacen se conocen como “dar de comer al santo”.



La cabeza en santería o Regla de Oshá es algo sumamente importante, tanto así, que cuando alguien se inicia en santería, se asienta la cabeza o santo, con todo lo divino. Esto se hace por medio de ritos especiales. Obatalá tiene la propiedad de interceder ante otros dioses cuando el creyente tiene problemas con éstos. Obatalá es el dueño de las partes del cuerpo. Hay un día a la semana en el que reina, el jueves. Odia las bebidas alcoholicas y la fruta que más le agrada es la guanábana. Su agua preferida es de lluvia. Obatalá es el orisha más poderoso.



Elegguá, viejo dios de los yoruba, es el mensajero entre entre el hombre y los dioses, el guardián del hogar y del camino. En la religión lucumí, el santo de Atocha es identificado con Elegguá. Cuando se efectúa un acto religioso es el primero en ser convocado. Tiene muchos poderes y siempre porta un garabato. La misión específica de Elegguá es la de informar a Olodumare todo lo que aparece en el mundo, así como las acciones buenas y malas de los hombres. Elegguá con su influencia está en capacidad de cambiar el destino y la suerte de las personas. Es el guardián de casas, ciudades y templos, y en este sentido se acostumbra a tener su imagen en la puerta de las casas, así el creyente obtiene protección de su vivienda. Elegguá es uno de los mejores guerreros de la religión lucumí. Es un gran adivino. Sus colores son el rojo y el negro, simbolizando este último lo malo y la muerte. A diferencia de Obatalá, le gusta el aguardiente bueno. Su fruta preferida es la caña de azúcar y le agrada ser el primero en tocar los tambores en as fiestas religiosas. A Elegguá se le ha identificado con distintos santos cristianos, por ejemplo, San Bartolomé, el Ánima Sola del Purgatorio, pero en rigor, se le identifica con el Santo Niño de Atocha.





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